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Publicado en Confidencialba. Historia de un despido

viernes, 31 de julio del 2009 a las 22:44
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Tarjeta roja, sr. Martínez * Por Alfonso Piñeiro

El juez ha sacado la tarjeta roja a uno de los editores que tanto ímpetu han puesto en este 2009 en la extinción de relaciones laborales. Una sentencia ha considerado improcedente el despido del director de Marketing y Suscripciones del diario El Pueblo de Albacete. El grupo ha optado por comunicar al trabajador su readmisión, y ha fechado su reincorporación para el próximo 3 de agosto. Su caso es el primero que se resuelve por la vía judicial, ya que hasta ahora la mayor parte de las demandas concluyeron en conciliaciones in extremis.

Casi todos los despidos de este año, tanto en el diario como en la anexa Visión Seis Televisión, tienen como denominador común las "causas objetivas", es decir, la exposición de motivos económicos y/o organizativos como fundamento jurídico para poner fin a la relación laboral. Se trata de una fórmula que obliga a la empresa a una indemnización de 20 días por año trabajado y un mes de preaviso, en lugar de los 45 estipulados para los despidos improcedentes.

El contexto económico
Estas causas son las que suelen utilizarse cuando existen una serie de condicionantes económicos tan evidentes, o se ha producido una reestructuración de funciones tan fuerte, que hay razones "objetivas" y/o "organizativas" para que la empresa se deshaga de parte de la plantilla. La decisión debe estar precedida de un estudio exhaustivo de las opciones de reubicación de los trabajadores. Visión Seis y El Pueblo forman parte de la Corporación HMS, que pasa por ser el grupo de mayor dimensión de la provincia y agrupa a firmas como Ajusa (componentes de motor), Hermasán (constructora) o Albavin (bodegas).

La emisora, por cierto, ha resultado beneficiada con siete adjudicaciones, todas para la provincia, en el reciente proceso de licencias locales de Televisión Digital Terrestre. El polígono en el que se ubican ambas empresas, propiedad también de Martínez, ha escenificado un reciente encontronazo con el presidente provincial del PP, Marcial Marín, por la negativa de su grupo municipal a apoyar el convenio del Ayuntamiento para que el erario público sufrague algunos costes de mantenimiento y alumbrado.

Mediante la fórmula de despido descrita, en los primeros meses del año se le comunicó al menos a cinco cargos directivos y semidirectivos de ambos medios el fin de la relación laboral. Entre ellos, el ex director de Contenidos, Fernando García Céspedes, tradicionalmente considerado "mano derecha" del editor, el empresario albaceteño José Manuel Martínez. Además de estos cargos, y del despido que aquí nos ocupa, han sido varios los empleados de diversos escalafones y departamentos que, o bien han saltado por diferencias de gestión, o se han visto repentinamente apartados de sus funciones.

No obstante, la fórmula utilizada con el trabjador readmitido fue otra, ya que hablamos de la finalización de un contrato por obra y servicio, que siguió a dos contratos temporales, algo que tiene difícil encaje legal.

Estrategia habitual
Otro denominador común de esos despidos es que la cantidad inicial ofertada por la empresa fue sustancialmente mejorada semanas después. En algunos casos con negociaciones en la propia sala del Juzgado y ajustando el acuerdo por unos cuantos cientos de euros. El caso del director de Marketing y Suscripciones es el primero que trasciende esa conciliación y llega a la vista oral.

En el juicio, según fuentes cercanas a este Confidencial, representantes de la empresa llegaron a afirmar que el trabajador no tenía iniciativa, ni ideas, ni autonomía, y que necesitaba consultar cualquier mínimo paso que quisiera dar. Razones que, a la luz de los hechos, no han sido consideradas por la sala.

También indicaron al trabajador que, en caso de que el tribunal estimase como improcedente el despido, la empresa lo readmitiría. Una estrategia que ya había utilizado en casos anteriores y con la que se pretendía precipitar el acuerdo. Sea como fuere, dicho y hecho, el director de Marketing y Suscripciones de El Pueblo de Albacete ha sido citado el próximo 3 de agosto para reincorporarse a su puesto de trabajo.

Sin tanta notoriedad
Estas dos empresas han sido señaladas desde dentro del sector periodístico y parte del sindical, desde finales del año pasado, por incumplir de forma mayoritaria las retribuciones pautadas en el III Convenio Nacional de Prensa Diaria, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 18 de diciembre de 2008.

Aunque estos hechos no han alcanzado la notoriedad de los despidos en El Día y las protestas de repulsa que durante un mes acogió la Plaza del Altozano, entre bastidores se afirma que algunos líderes sindicales cuyas organizaciones se hicieron cargo de la defensa de algunos despidos, consideran que el tratamiento informativo que han recibido desde entonces es menos atento, o ha desaparecido casi por completo.

* Aclaraciones anodinas

 

El "sr. Martínez" que encabeza este artículo no hace referencia exclusiva al editor de ambos medios: se trata de una mención genérica a un apellido típicamente español, y por ello también albaceteño. Como un Pérez, un López, un Sánchez o un Rodríguez. Pretende, pues, tener sólo sonoridad de impacto y fácil reconocimiento, antes que menoscabar la reputación de empresario alguno. Y menos aún del que nos ocupa, que es uno de los mayores generadores de empleo (a pesar de los despidos) de la provincia. En definitiva, se ha buscado utilizar sólo un apellido del montón. O, como se suele decir: vulgar y corriente. Anónimo. Anodino. Irrelevante. Pero patrio.

8ºb

miércoles, 01 de julio del 2009 a las 14:57
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8ºb

¿Dónde estabas tú en los 90?

Kamchatka

lunes, 29 de junio del 2009 a las 17:48
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Nueva Delhi, Marrakech, Estambul, Buenos Aires, La Habana, te quiero. Qué ganas de sensación de aeropuerto, de no saber donde dormir mañana.

No es la primera vez que tengo que escuchar ruborizado, en ciertos círculos de gente universitaria que se cree entendida y además culta por ocupar cargos de cierta responsabilidad, -aunque merecerían la hoguera por blasfemia y herjía-, aquello de que no se debe viajar nunca a un país con menor desarrollo que el propio. Como si se pudiera decir, sin probar otros, que los mejores gazpachos son los de mamá y las únicas ideas válidas las que uno tiene.

Qué sinrazón, que aburrido quedarse en el complejo vallado del hotel, qué estrechez de miras, qué insano no saber mirar al otro con curiosidad felina, qué desgracia no tener voraz apetito de conocer y soñar con la otra orilla.

Viajar por otras culturas, por otros países diferentes, supone darse cuenta de que uno no es el epicentro absoluto de las cosas. Que hay otras sonrisas, otra forma de pensar, otros mundos tan reales y tan vivos como el nuestro.

Debe ser hermoso pasear por Paris o contemplar los rascacielos de Nueva York, pero no debe ser menos impresionante hacer ala delta en el Tíbet, comprar artesanía en Antigua Guatemala o un desayuno de besos con mermelada después de haber dormido en Cuzco, Perú, con la mujer a la que amas.

No es mejor, ni más interesante, ni tan siquiera más bonito conocer un país por ser más desarrollado económicamente o por tener más amplias avenidas, o mejores tiendas para compras. Es la gente la que hace las ciudades apasionantes y misteriosas. Y cuanto más apasionantes y misteriososas, más sensuales y seductoras, como la belleza de una mujer.

Y lo demás es miedo, y cerrar los ojos a lo que nos rodea, y falta de interculturalidad, y cierto olorcillo -ustedes sabrán perdonarme-, a xenofobia, como en esos colegios privados donde van niños repeinados, todos oliendo a colonia, todos uniformados, todos iguales, sin ningún compañero de pupitre que hable raro y se llame Mohamed, o Nemanja o Elvis, y luego jugando por el barrio, o peor aún, saliendo un día con papá de la mano de la urbanización residencial con piscina, pista de pádel y gimnasio, ven a un negrito que sale de un locutorio y el crío se queda todo blanco como si hubiera visto a un fantasma. Y si en el colegio no hay chicas y la que sale del locu es Josmary, dominicana, doce años, piel morena, promesa de mujer, Jorgito se sube a un árbol y no se baja en toda la tarde.

Más de media noche. La ciudad se ha ido quedando dormida. Nairobi, Barranquilla, Sarajevo, Moscú. Apenas alguna lucecita fuera en medio de la oscuridad. Algún estudiante, algún periodista acabando una crónica de sucesos. El Cairo, Tinduff, Maracaibo, Boca Chica, Kamchatka.

(Último artículo publicado en el diario El Pueblo de Albacete)

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